En un reciente artículo en Evolutionary Biology, Carlos Díaz-Castillo nos presenta la hipótesis de que el ADN “basura” provoca indirectamente variabilidad en las características de las especies (su fenotipo), la cual promueve la capacidad de evolucionar de estas. Nos muestra también datos preliminares que apoyan esta hipótesis relacionados con el dimorfismo sexual (diferencias entre machos y hembras de una misma especie) y la expresión génica, las cuales se manifiestan en la dinámica evolutiva de las especies (especiación, dispersión, extinción, etc).

Original: Díaz-Castillo C. 2016. Junk DNA Contribution to Evolutionary Capacitance Can Drive Species Dynamics. Evol Biol. Advanced publication. doi: 10.1007/s11692-016-9404-5.

He querido destacar este artículo hoy por su enfoque en el papel evolutivo del ADN “basura”. Un tema de lo más interesante. Uno de los ejemplos en este artículo versa sobre la relación observada entre la cantidad de ADN “basura” y la diferenciación de especies de la mosca de la fruta Drosophila melanogaster. Las moscas con menor contenido de ADN “basura” muestran mayor diferencia genética que las moscas con un menor contenido. Lo que indica que, indirectamente, la presencia de este ADN condiciona la capacidad de evolución de las especies.

¿ Qué es el ADN “basura”?

El adjetivo “basura” (en inglés, junk) es un apodo que se dio en los años 70 a las regiones del genoma sin una función conocida. En aquel entonces, se trataba esencialmente de aquellas regiones de las cuales no se tenía constancia de que tuvieran ningún gen que codificara para alguna proteína. Lejos de contener basura, estas regiones del genoma, más correctamente llamadas no-codificantes (en inglés, non-coding), realizan importantes funciones tanto a nivel fisiológico (en nuestro día a día). Por ejemplo, regular la expresión de los genes. Pero aún hoy, hay muchas de estas regiones sin ningún tipo de función que sepamos.

A medida que los organismos evolucionan, estos acumulan en sus genomas regiones de ADN que no tiene ninguna función. Uno de los procesos es por ejemplo la duplicación de un gen, que ocurre debido a errores en la división del material genético durante la división de las células. Los genes duplicados son libres ahora de adquirir nuevas funciones o, con más frecuencia ser pasto de mutaciones aleatorias que los terminan inutilizando (pseudogenes). Como existe una copia funcional del mismo gen, la selección natural no actúa negativamente sobre esas mutaciones. Otro proceso por el que se acumula este tipo de ADN es por ejemplo la inserción de material genético proveniente de virus. Ahondaremos en estos temas en un futuro post sobre mutaciones. Basta entender ahora que este material genético que abunda en las células puede también tener funciones biológicas, o por lo menos, como sugiere el artículo citado, habilitar estas funciones o procesos, que a la postre afectan la evolución de los organismos que las poseen.

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