En la figura que sirve de cabecera para este post aparecen tres especies de caballos extintos del género Hipparion, que vivieron en la Península Ibérica hace entre 9 y 5 millones de años (imagen del ilustrador Mauricio Antón).

Y es que hoy vamos a hablar un poco de un artículo publicado la semana pasada por Juan López Cantalapiedra y colaboradores en la revista Science titulado (en castellano): “Disociación de la evolución ecomorfológica y la diversificación en caballos en el Neógeno-Cuaternario.” (http://doi.org/10.1126/science.aag1772)

Lo que se preguntan los autores de este trabajo es si el origen de nuevas especies a partir de un mismo ancestro (diversificación) esta ligada a la evolución de los caracteres morfológicos funcionales más dependientes del entorno o el ecosistema. Los autores utilizan esta pregunta como punto de partida para investigar también si la evolución de estos caracteres pueden hacer aumentar el número de especies de un grupo.

El estudio se ha centrado en la evolución del linaje de los caballos. La evolución de los caballos es una de las historias evolutivas que mejor conocemos gracias a un abundante y bien conservado registro fósil. Esto hace posible poner a prueba distintas hipótesis sobre la evolución de las especies usando métodos filogenéticos, basados en el estudio de modelos matemáticos sobre las relaciones de parentesco entre las especies y su dinámica. Los caracteres morfológicos funcionales utilizados son además algunos para los que tenemos más información, como el tamaño del cuerpo o la forma de los dientes.

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Enter a captionEsqueletos de caballos actuales (Equus) y extintos.

La idea generalizada hasta la fecha es que la diversificación de los caballos en numerosas especies (de las cuales ahora solo quedan las especies del género Equus: caballos, cebras y burros) se debía precisamente a la rápida evolución de estos caracteres morfológicos funcionales, como el tamaño del cuerpo y la forma de los dientes, en respuestas a nuevas oportunidades ecológicas. Esto es lo que se conoce como radiación adaptativa. En otras palabras, al abrirse nuevas posibilidades estos caracteres serían los que más rápido se modificarían, ayudando a las nuevas especies a adaptarse a nuevos retos, y de este modo, muchas nuevas especies aparecen que se diferencian en estos caracteres.

Los resultados publicados en este trabajo precisamente desmontan esta hipótesis. Si que existen periodos de gran diversificación en las especies de caballos, como ya se sabía, pero estos no coinciden con una mayor evolución del tamaño del cuerpo o la forma de dientes. La radiación del linaje de los caballos coincide con grandes eventos ecológicos. Por ejemplo, una mayor abundancia de pastos o la dos grandes dispersiones, hace 4 y 11 millones de años, de Norteamerica a Eurasia (a través del estrecho de Bering, cuando se podía cruzar) y luego a África.

Pero esto es solo el principio, ya que los autores de este estudio van a continúan investigando este tema a escalas mayores. Como nos comenta el autor principal: “cualquiera que sea el resultado, este tipo de estudios nos levará a una mejor comprensión de qué factores regulan la diversidad de los linajes a lo largo del tiempo. ¿Será el clima, la competencia entre especies, o momentos de evolución de rasgos ecológicamente relevantes? ¿Todo a la vez? Responder a estás preguntas no sólo nos va a permitir entender mejor el pasado, sino que además tendrá implicaciones importantes para comprender las dinámicas de la biodiversidad del planeta en el presente y en el futuro.” (Juan Cantalapiedra, comunicación electrónica, 11 de febrero de 2017). Lo cual es algo a tener muy en cuenta.

Artículo original: Cantalapiedra J. L., Prado, J.L., Hernández-Fernández, M., Alberdi, M. T. (2017). Decoupled ecomorphological evolution and diversification in Neogene-Quaternary horses. Science, 355, 627-630.