Desde hace ya algunos años la gente en algunas islas de Hawái tiene problemas para dormir. El causante es un pequeño, pero ruidoso, nuevo inquilino de las islas: la rana coquí. Si veis el video entenderéis enseguida el porqué de su nombre.

Para que os hagáis una idea de como va la cosa desde la puesta del Sol hasta el amanecer…

La rana coquí no es autóctona de las islas de Hawái, es decir, ha llegado hace unos pocos años, y no ha evolucionado junto a las otras especies propias de las islas. La rana coquí es lo qué se llama una especie invasora. Y los estragos que causa en el sueño de los hawaianos es insignificante comparado con el tremendo daño que las especies invasoras en general causan en todo el mundo, y en particular en las islas. Y no solo se trata de grandes animales. Insectos, otros invertebrados como caracoles y plantas son también frecuentes especies invasoras.

Las especies invasoras alteran la evolución de las especies y sus relaciones en un ecosistema, igual que lo hacen otros cambios del ambiente. Las islas son especialmente susceptible a las especies invasoras porqué sus especies autóctonas han evolucionado conjuntamente durante mucho tiempo aisladas del resto del mundo. Y aunque ninguna isla es ajena a la invasión, y de echo esto ocurre naturalmente en la historia de cualquier isla, toda nueva especie que llega a una isla tiene el potencial de alterar el ecosistema presente. Las especies invasoras pueden llegar a una isla de forma natural, por ejemplo, encima de alguna planta a la deriva en el mar, nadando o volando. Esto no ocurre con mucha frecuencia ni todas las especies son capaces de hacerlo. Más aún en islas tan alejadas de todo continente como son las islas de Hawái (más de 3600 km separan la isla grande de Hawái de Norteamérica).

La forma más común en que las especies invasoras son introducidas actualmente, como os podéis imaginar, es a través del ser humano. Voluntaria o involuntariamente. La rana coquí de nuestro ejemplo es originaria de Puerto Rico, y debió llegar a la isla quizá en algún barco. El problema no es solo el ruido que genera. No existe en Hawái ningún depredador natural de la rana coquí (como las serpientes), con lo que esta campa a sus anchas y se reproduce sin problemas. No le falta el alimento tampoco. Las islas de Hawái son abundantes en insectos. Así que os podéis imaginar el impacto que esta pequeña rana está causando a nivel ecológico.

No es el único caso en Hawái (hay bastantes). Otro muy llamativo es el de las mangostas. Su historia ya riza el rizo. Hawái fue hace tiempo un gran productor de azúcar que exportaba en abundancia a Estados Unidos y otros lugares del mundo. Con el ir y venir de mercancias llegaron a las islas las ratas, una de las especies invasoras por excelencia gracias a su habilidad para adaptarse a muchos tipos de entornos tanto naturales como humanos. Las ratas causaron estragos en las plantaciones y almacenes.

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Así que a algún iluminado en 1883 se le ocurrió traer mangostas de la india para acabar con la plaga de ratas. Y las mangostas comen ratas, sí, de tanto en tanto. Su dieta consiste mayormente de insectos y, más problemático en el caso de Hawái, de huevos de aves, las cuales no tienen depredadores naturales en las islas. Por si esto fuera poco, las mangostas pueden portar enfermedades que se transmiten a los seres humanos, como la leptospirosis. ¿Y que pasó con las ratas? Doy fé que aún hay ratas en Hawái.