No, Darwin no se inventó la evolución (como he oído algunas veces). La palabra “evolución” no se empezó a usar para referirse a la evolución biológica hasta años más tarde. En tiempos de Darwin se usaba “transmutación de las especies” o a veces desarrollo.

Antes de Darwin muchos otros naturalistas y pensadores han propuesto y debatido la existencia de una evolución biológica de las especies mediante causas naturales, es decir sin intervención divina. Los orígenes de estas ideas se pueden encontrar ya en filósofos de la Grecia clásica y en naturalistas musulmanes del medievo, entre ellos, por ejemplo, algunos del sur de España (por aquel entonces Al-Andalus) como Abu Bakr ibn Tufail, uno de los maestros de Averroes. Pero no vamos a ir tan lejos hoy.

Con las prisas por publicar El Origen de las Especies Darwin olvidó o no tuvo tiempo de escribir una sección de agradecimientos. A partir de la tercera edición Darwin añadió esta sección dando las gracias a distintos naturalistas anteriores y contemporáneos. Por ejemplo, a su abuelo Erasmus Darwin, quién ya en 1794 publicó sus ideas sobre la evolución biológica. En estos agradecimientos, Darwin destacó como uno de los mayores referentes al naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829).

Lamarck propuso la primera teoría científica moderna sobre la evolución (transmutación) de las especies. Otro hito de Lamarck fue acuñar el término “biología” en su sentido actual, y es considerado como el fundador de la paleontología de invertebrados. La idea principal de la teoría de la evolución de Lamarck es que los animales no han sido creados como son por Dios, sino que han cambiado con el tiempo, originándose los más complejos a partir de los más simples. Lamarck pensaba además que todos los mecanismos de esta evolución se basan en principios físicos materiales. Por este motivo se dice que fue él quien propuso la primera teoría científica de la evolución.

En esta transformación, los organismos se adaptan al ambiente porque este lo favorece a través de las necesidades funcionales que se generan. El ambiente, y cómo los seres vivos responden a él, es el motor del cambio biológico. Los mecanismos que Lamarck propone para explicar la evolución biológica vienen mayormente de lo que se pensaba en la época. El más famoso: la herencia de los caracteres adquiridos. Otro: el uso y desuso de partes del cuerpo.

cavefish
Uno de los ejemplos que utiliza Lamarck en su obra son los peces que habitan en lagos dentro de cavernas donde nunca entra la luz. Generación tras generación, estos peces habrían perdido sus ojos porque ya no los necesitaban funcionalmente en su ambiente.

Posteriormente, se empezó a usar el término Larmarckismo para referirse a la teoría de Lamarck sobre la evolución biológica y, en particular, al mecanismo para explicarla: la herencia de caracteres adquiridos. El cambio de los organismos se debe a la modificación de sus caracteres para adaptarse a necesidades funcionales del ambiente, que se trasmiten generación tras generación. Este mecanismo no es original de Lamarck, sino que era una idea que circulaba previamente. Lo que mucha gente no sabe es que Darwin también utiliza la herencia de caracteres adquiridos como uno más de los mecanismos para explicar la evolución de las especies (auxiliar, claro está, a la selección natural).

Lamarck y sus ideas han sido (injustamente) ridiculizados y/o ignorados durante la mayor parte del siglo XX por los defensores de dos teorías alternativas: el Neo-Darwinismo y la Síntesis Moderna. De un tiempo a esta parte algunos biólogos evolutivos han empezando a poner en valor la figura de Lamarck y sus ideas (Neo-Lamarckismo), debido a descubrimientos recientes (y no tan recientes) sobre la herencia de los caracteres adquiridos. De todo esto hablaremos más en próximos posts.