Darwin y evolución son dos nombres que van de la mano desde hace más de 150 años. No en balde, Charles Darwin (1809 – 1882) fue el primero en presentar y conectar las evidencias a favor de la evolución biológica de las especies de la manera más extensas y detalladas en su momento. Y además propuso un mecanismo, la selección natural, para explicar cómo ocurre la adaptación de los seres vivos a su entorno en particular, y la evolución de las especies en general.

Como ya vimos aquí Darwin no fue el primero en defender la evolución o transmutación de las especies. Tampoco fue el único en hablar de selección natural: Alfred Wallace (1823 – 1913) llego a la misma idea independientemente, aunque cedió la preferencia a Darwin por los años que este llevaba trabajando en el tema (más de 20).

La publicación en 1859 de su libro “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida” tuvo un gran impacto tanto científico como social. En las ciencias, además de la biología, las ideas evolutivas han sido utilizadas en campos tan diversos como la medicina, la computación, o la psicología. La obra de Darwin también tuvo un gran impacto social en su época, de la que se hizo eco la prensa, como demuestra la imagen que sirve de cabecera: una ridiculización de Darwin como un hombre-mono.

Anis del mono
No se sabe con seguridad, pero dice la leyenda que la etiqueta de Anís del Mono representando un hombre-mono tiene relación con el intenso debate sobre las ideas de Darwin en España a finales del siglo XIX (fijaros en la referencia del manuscrito que sostiene el mono de la etiqueta).

La idea de que los seres vivos están perfectamente adaptados en sus órganos y funciones a las necesidades de su entorno es especialmente importante para entender las ideas de Darwin. Las adaptaciones del diseño de los órganos a su función, por ejemplo el ojo para ver, se explicaba en tiempos de Darwin mediante la analogía del relojero o argumento teleológico presentado por el clérigo cristiano William Paley ( 1743 – 1805). La lógica de este argumento se remonta a la filosofía clásica. Grosso modo el argumento dice que la evidencia de un diseño implica la existencia de un diseñador inteligente, en este caso Dios. El creacionismo religioso actual utiliza esta misma lógica en su propuesta “moderna” llamada diseño inteligente. En esto los creacionistas no han evolucionado mucho.

512px-Eyesection-es.svg
El ojo humano es un ejemplo clásico de órgano cuyo diseño está “perfectamente” adaptado a su función. ¿Pero lo está realmente?

El mecanismo propuesto por Darwin para explicar la adaptación, la selección natural, ofrece una explicación natural y materialista (sin necesidad de recurrir a un creador inteligente) para las exquisitas adaptaciones que vemos en la naturaleza. Por todo el revuelo que causo Darwin en su época, y aún hoy causa la teoría de la evolución en distintos circulos, es importante destacar qué dijo y qué no dijo Darwin.

¿Qué propuso Darwin exactamente?

En primer lugar Darwin demostró que existe una gran variación en las características de las especies, incluso dentro de cada especie (variantes). Luego propuso que algunas de ellas son ventajosas para el individuo en un determinado entorno, otras lo son menos, y otras son directamente perjudiciales. Mediante la competencia entre los individuos por sobrevivir y reproducirse, la naturaleza selecciona a aquellos con mejores característica que los demás, es decir, mejor adaptados. El resultado de este proceso es similar al que llevan a cabo los humanos sobre las variantes de animales y plantas domésticas. Los individuos que sobreviven y se reproducen trasmitirán a su descendencia estas características ventajosas. Y así, generación tras generación, las especies cambiarían en sus características.

Repitiendo el esquema que vimos aquí unas semanas atrás, la selección natural propuesta por Darwin ocurre cuando se dan 3 condiciones:

  1. Los individuos tienen características diferentes (diversidad)
  2. Estas características son transmitidas a sus descendientes (herencia)
  3. Estas características afectan al número de descendientes de los individuos (éxito reproductivo)

Cuando estas tres condiciones se cumplen, la selección natural genera cambio evolutivo adaptativo en el contexto de un entorno o ambiente particular.

Obviamente, Darwin no sabía cómo se crea la diversidad (punto 1) ni los mecanismos de su transmisión (punto 2). Tampoco sabía cómo exactamente se “originan” las especies a partir de otras (especiación), más allá de por una gradual acumulación de cambios. Esto se empezó a conocer mejor decadas más tarde, y aún es motivo de estudio hoy en día. Por estos motivos Darwin fue siempre muy cuidadoso en sus propuestas, y no cerro la puerta a otros mecanismos que, junto a la selección natural, pueden afectar a la evolución y adaptación de las especies. Entre ellos la herencia de caracteres adquiridos ya propuesta por Lamarck.

¿Qué significa entonces darwinismo or ser darwinista? [opinión personal]

Darwinismo es la aceptación de que la evolución de las especies procede exacta (o exclusivamente) según las ideas propuestas por Darwin. Por desgracia aún hoy mucha gente (incluidos científicos) utiliza darwinismo y su adjetivo darwinista de una forma menos precisa; por ejemplo, en términos como darwinismo social, psicología darwinista o medicina darwinista. Tanto es así que parece haber perdido casi toda utilidad descriptiva. Muchas veces simplemente se usa darwinista como sinónimo de evolutivo. El problema es que la biología evolutiva va mucho más allá de los postulados originales de Darwin, algunos revisados otros refutados. Una ciencia o rama de la ciencia que se llama a si misma “darwinista” se esta etiquetando erróneamente o, peor, utiliza en sus propuestas ideas parcialmente obsoletas.

Ha llovido mucho desde la publicación del Origen de las especies. Y en este más de siglo y medio se han producidos asombrosos avances en biología. Nadie que acepte todo lo que estos nuevos avances han aportado a la biología evolutiva, y cómo esta ha cambiado, debería etiquetarse a si mismo como darwinista en un sentido estricto.

¿Y después de Darwin qué?

Dos teorías científicas siguieron al Darwinismo entre finales del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX: el Neo-Darwinismo y la Síntesis Moderna. Los orígenes de estas nuevas Teorías de la Evolución (o revisiones, según opiniones) se debe, precisamente, a la incorporación de nuevos descubrimientos e ideas que eliminaron, modificaron o extendieron las ideas originales de Darwin. Más recientemente tenemos también revisiones, o nuevas Teorías, como el Neo-Lamarckismo o la Síntesis Evolutiva Extendida que son motivo de debate dentro de la biología evolutiva.