Hoy vamos a comentar el último artículo de Francisco E. Fontúrbel y colaboradores en la revista Scientific Reports titulado (en castellano) Selección mediada por frugívoros en un escenario de transformación del hábitat.

Los investigadores de este artículo han estudiado cómo cambian las relaciones depredador-presa en un contexto de transformación del hábitat por el ser humano. El depredador en cuestión es el monito del monte (Dromiciops glioroides), un marsupial frugívoro que habita los bosques templados de Chile. La presa, los frutos de una planta cuyo nombre científico es Tristerix corymbosus. Y el hábitat en transformación, la reserva costera Valdiviana en Chile. Como hemos visto en otros posts, las interacciones entre especies son un fuerte motor evolutivo, debido a la selección que ejercen unas sobre otras. También, por su puesto, cuando las interacciones son de depredador y presa.

Dromiciops
Monito del monte. Pese a su nombre, no se trata de un mono, sino de un marsupial emparentado con los marsupiales australianos.
Mistletoe copy
Frutos de Tristerix corymbosus
reserva_valdiviana
Vista de la Reserva Costera Valdiviana (Chile)

El grupo de Francisco está interesado en entender mejor cómo cambian estas presiones selectivas entre el frugívoros y plantas en ambientes modificados por la actividad humana. “Lo que motivó el estudio es lo poco que se sabe de los hábitats transformados en general, y particularmente como agentes de selección natural.” El estudio se centra en distintos rasgos de las semillas de la planta para evular el efecto del ambiente en su interacción con el animal frugívoro. “En un hábitat nativo el tamaño de la semilla es un rasgo muy relevante porque la poca luz que penetra por el dosel hace que una semilla de mayor tamaño (y con más reserva energética) tenga más posibilidades de sobrevivir, mientras que el contenido de azúcar en el ambiente transformado puede estar jugando un papel importante en la competencia por frugívoros con las otras especies con frutos”.

La transformación del hábitat nativo por la actividad humana afecta en gran medida a la luz, por pérdida de la masa forestal. “Una mayor exposición de los frutos al sol durante el proceso de maduración (como pasa en el sistema transformado, donde los eucaliptos dan poca sombra comparado con los árboles de dosel del bosque nativo) produce frutos más grandes, con semillas más grandes y más dulces”. Aquí es donde entran en escena especies como el monito del monte, que se alimenta de estas frutas. Los investigadores han observado que “la luz tiene un efecto positivo sobre el fitness [de la planta] por el lado de la germinación pero negativo por el lado de la remoción [captura de frutos por el monito].

Los efectos de la actividad sobre los entornos naturales son grandes como bién sabemos. Los estudios como éste son importantes para entender de qué modo la modificación de entornos naturales por la actividad humana afecta además a la evolución de las distintas especies que allí habitan.

Os dejo un enlace la página de Francisco Fontúrbel donde podréis encontrar mas información sobre este y otros trabajos de su grupo, así como fotos (como las que vienen con este post) y otros videos.