Hoy os traigo un artículo reciente de Guillem Pérez i de Lanuza, Miguel Carretero, y Enrique Font en la revista Evolution titulado (en castellano y con cierta libertad): La intensidad de la competición entre machos predice la diversidad fenotípica en los colores de un lagarto polimórfico.

Para entender esta investigación tenemos que ver antes dos conceptos nuevos: polimorfismo y selección sexual.

Polimorfismo es la presencia en una población de dos o más fenotipos (características o rasgos observables de un ser vivo) diferentes. Un caso de polimorfismo en humanos es la presencia de distintos grupos sanguíneos. En el caso de los lagartos de pared común (foto), los distintos colores en su parte ventral. Estos colores también están relacionados con su biología y supervivencia. “Por ejemplo, los machos naranja suelen perder las peleas contra los machos blancos y amarillos”, mientras que “los machos naranjas y amarillos son más atractivos visualmente que los blancos”, nos comenta Guillem. Los investigadores se preguntan si existe o no uno o varios colores óptimos que la selección natural debería fijar en la población. O si por el contrario, la presencia de varios colores simultáneamente en una misma población tiene una explicación más compleja.

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Los lagartos de pared común (Podarcis muralis) pueden presentar distintos tipos de coloración en su parte ventral. Foto cedida por Guillem Pérez i de Lanuza.

La selección sexual es un tipo de selección en la cual los individuos de uno de los sexos selecciona a los individuos del otro sexo con fines reproductivos. Esto genera una competencia entre los individuos del mismo sexo por ser más atractivos para el sexo opuesto. Los pájaros son famosos por este tipo de selección, con los machos mostrando una gran diversidad de colores y cantos para atraer a las hembras. La selección sexual ocurre en mayor o menor medida en todas las especies con dos o más sexos (sí, hay especies con más de dos sexos). Por lo demás, salvo la diferencia en quién es seleccionado, quién selecciona, y qué características se seleccionan, la selección sexual funciona igual que la selección natural.

Guillem y sus colaborades han estudiado, precisamente, el papel que la selección sexual juega en la presencia de distintos colores en distintas poblaciones del lagarto de pared común. Para ello han estudiado la relación entre el ratio sexual (número de machos por número hembras), una medida de la intensidad de la selección sexual en una población, y la diversidad de coloraciones distintas en más de cien poblaciones de este lagarto en los Pirineos. Su estudio demuestra que “en aquellas poblaciones donde hay una mayor competencia entre machos, estos tienen una mayor diversidad de colores”. Explicando así en parte cómo la diversidad de colores se mantiene en poblaciones naturales.

Los estudios de estos investigadores están contribuyendo a situar al lagarto Podarcis muralis como un organismo modelo, al nivel de los lagartos americanos del género Anolis, utilizados en muchos estudios evolutivos.