Hace unas semanas estuvimos viendo qué se entiende en biología evolutiva por Darwinismo. El término Neo-Darwinismo hace referencia a una modificación de la teoría original de Darwin que excluye explícitamente la posibilidad de que los caracteres adquiridos se puedan heredar, Lamarckismo, y lo cual Darwin no descartó como mecanismo complementario.

Los Neo-Darwinistas de finales del s. XIX y principios del s. XX defendían que el único mecanismo necesario para explicar la evolución de las especies era la selección natural actuando sobre variaciones genéticas aleatorias. En aquella época aún no se sabía cómo se hereda el material genético, o cómo actúa para generar un fenotipo. Es verdad que Gregor Mendel publicó sus estudios sobre la herencia de los caracteres en 1866, pero sus trabajos no tuvieron impacto en biología evolutiva hasta su re-descubrimiento casi 40 años más tarde. El Neo-Darwinismo tiene su origen en los experimentos que durante la segunda mitad del s. XIX se intentaron desarrollar para poner a prueba la herencia de caracteres adquiridos. El paladín de esta tarea fue August Weismann (1834 – 1914).

August_Weismann
August Weismann

Recordemos en que consiste la herencia de caracteres adquiridos. Según esta idea, el cambio de las especies en el tiempo (transmutación) se debe a la modificación de los caracteres de los individuos en respuesta a necesidades funcionales del ambiente. Estas modificaciones se trasmiten generación tras generación creando nuevas especies. Así pues, por ejemplo, si por un cambio en el ambiente hay menos agua disponible, mi cuerpo cambiará para sobrevivir con menos agua. Mis descendientes heredarán esta adaptación y necesitarán menos cantidades de agua para sobrevivir.

En 1890 Weismann realizó el siguiente experimento. Cogió un grupo de ratones y les corto la cola, y luego observó si esto tenía algún efecto en sus descendientes. Es decir, si sus descendientes heredaban colas más cortas que sus padres. El resultado de este experimento fue contundente: No. Esto convenció a Weissman y a otros científicos de la época de que el Lamarckismo era imposible. La teoría de que solo los cambios que ocurren en la linea germinal (espermatozoides y óvulos) y no en el resto del cuerpo son los que se heredan se conoce como la Barrera de Weismann. Esta idea es fundamental en la teoría Neo-Darwinista y, como veremos en futuros posts, también en la Síntesis Moderna.

¿Pero son un buen test contra el Lamarckismo los experimentos de Weissman?

La verdad es que no. Por una sencilla razón: el lamarckismo enfatiza claramente que los caracteres adquiridos deben tener una interacción funcional positiva con el ambiente. Por ejemplo, beber menos para sobrevivir a una sequía. Por tanto, los experimentos de amputación no son consistentes con lo qué se intentaba testar. Y aunque el propio Weissman reconoció que sus experimentos solo refutan la herencia de amputaciones, a nadie (ni a él mismo más tarde) pareció importarle que estos experimentos fueran parte fundacional del Neo-Darwinismo. ¿Quizá sea este uno de los primeros casos de ‘hype‘ en biología?

¿Pero entonces qué pasa con la herencia de caracteres adquiridos?

El asunto se zanjó con los experimentos de Weismann, y este fenómeno se quedó fuera del pensamiento evolutivo mayoritario representado por la Síntesis Moderna durante el s. XX. Los experimentos adecuados para testar este aspecto concreto del Lamarckismo fueron realizados por Conrad Hall Waddington (1905 – 1975) entre 1940 y 1960 en sus trabajos de asimilación genética (cambios inducidos por el ambiente se asimilan genéticamente y se transmiten a la descendencia). Las ideas sobre la asimilación genética de Waddington también fueron ignoradas (y luego asimiladas, qué ironía) por los defensores de la Síntesis Moderna, la teoría más popular durante gran parte del s. XX, y de la qué hablaremos en otro post. Pero si os ha picado la curiosidad con esto de la herencia de los caracteres adquiridos y la asimilación genética, El País se hizo eco hace no mucho de un estudio sobre el tema, os animo a leerlo aquí.

El Neo-Darwinismo sentó las bases para la creación de la Síntesis Moderna de la Evolución una vez descubiertos los mecanismos básicos de la herencia. Pese a sus limitaciones, la Síntesis Moderna desarrolló un amplio programa de investigación que hizo de la biología evolutiva la ciencia moderna que es hoy en día.